En mi sueño estaba andando por una calle de mi pueblo, era de noche y hacia frío, era a las afuera, por lo que no había nadie, solo una amiga mía que me encontré sola por la calle. De repente, un coche se para y me dice la conductora que suba, era una profesora de mi colegio así que subí, en el coche no había nadie mas que la profesora y yo. Se dirigió hacia la carretera que lleva a Málaga (la carretera de san pedro).
Cuando miro a mi derecha esta sentado mi hermano, como siempre se suele sentar, apoyando las rodillas en el asiento de delante, sonde estaba sentada mi hermana, que parecía algo enfadada, al parecer por mi hermano. El coche ya no era el mismo de antes sino el de mi padre. Y ya no conducía mi profesora sino el, mi padre llevaba el coche. Poco tiempo después vimos un triángulo de emergencia en la carretera,
una curva más adelante había una fila de coches parados. Mi padre perdió el control del coche, éste se salió de la carretera y se puso a equilibrar, se iba a caer por un pequeño barranco, ninguno hicimos nada, no nos movimos ni un milímetro, finalmente el coche cayó, afortunadamente no del todo, pero bajó bastante, otra vez se puso en equilibrio y esta vez le seguía una bajada más grande, mi hermano rápidamente abrió la puerta y bajó del coche, seguido de mi, al mismo tiempo mi hermana salía por la parte de delante. Mi padre seguía en el coche intentando salir por la otra puerta, nosotros le decíamos que se bajase por la otra, al final consiguió salir por la que le sugerimos. Todos estábamos bien.
Cuando empezaron a echar la serie “House” me gustó mucho, por eso me fastidie un poco cuando empezaron ha echar anatomía da Grey y quitaron un episodio de “House”, pero, empecé a verla y me gustó, aunque no tanto. Poco tiempo después se termino la primera temporada de "“House”" y me dio coraje, pero como estaba "anatomía de Grey"….
Poco a poco me empezó a gustar mas "anatomía de Grey" e igualó mas o menos a “House”, y ahora, quitan "anatomía de Grey" y ponen “House”, en realidad me alegro por que la echen, pero ya no volveré a ver "anatomía de Grey" hasta que echen la tercera temporada, que a saber cuando la hachan. Ahora seguramente, que cuando empiece a ver "House" me gustará mas, pero que royo, tener que esperar tato, prefería cuando la echaban las dos juntas….
por qué hay tanto poder, me refiero a que por qué siempre es el otro el que paga mientras tu te sientes bien porque eres el que mandas. Que bien hacer lo que te de la gana, pero no te preocupa a quien le estes perjudicando, claro, como no eres tu pues te da igual.
Pero claro, ellos no dicen nada, porque les tienes acojonados, nadie te planta cara. pero sigo preguntandome por qué tanto poder, si no vale de nada, por qué no piensas que puedes ser tu a quien pueden mandar balas, entonces pensarias, que por qué hay esa inferioridad en el mundo,
pues tratemos de ser mejor unos con los otros, aunque siempre habra esa inferioridad, se que siempre os habreis preguntado eso, pero, cómo vamos a saberlo si no lo intentamos primero, cómo vamos a saber que todo va a seguir igual, si antes no hemos hecho el menor esfuerzo de intentar hacerlo. Tenemos que poner todos algo de nuestra parte e intentar hacerlo, intentar conseguirlo.
Tenemos que poner todos aunque sea una pequeñisima parte de nosotros porque si asi es intentaremos cambiar el mundo. Quizá no sirva de nada, PERO PODEMOS INTENTARLO.
¿me ayudas?
En una casa de afueras de la ciudad, vivía un matrimonio, un matrimonio con una hija, llamada Clara. También vivían con varias sirvientas y una niñera a disposición de Clara.
Una noche de tormenta, que Clara no podía dormir, de los fuertes ruidos de los truenos. Y tras varias vueltas en la cama, Clara decidió levantarse a por un vaso de agua. Se levantó de la cama, y comenzó a caminar hacia la puerta. Salió al pasillo y caminó por las escaleras. Clara llevaba una pequeña vela, que se iba apagando sola. Cuando llego a la cocina, la tormenta comenzó a empeorar, salió de la cocina, y justo cuando cerró la puerta la tormenta se paró de repente, no, no se paro, seguía lloviendo y cayendo rayos, pero no se escuchaba nada, ni siquiera las gotas de la lluvia caer al tejado.
Clara caminaba hacia las escaleras, mirando hacía la ventana sorprendida, cuando llegó comenzó a subirlas, solo se escuchaban sus propios pasos. De repente escuchó unos ruidos en el salón, ella se paró, era como si fuera alguna de las sirvientas buscando sus gafas en la oscuridad. Al principio no le hizo mucho caso, pero al seguir escuchando esos ruidos, decidió bajar los peldaños que había subido y se asomó a la puerta del salón, descubrió que no era una sirvienta, era a un chico, un chico extraño y de expresión triste, el chico levantó una de las losetas del salón, y Clara pudo observar un gran agujero debajo de esa loseta, pudo observar como ese chico metió algo dentro, algo que brillaba y relucía. Clara no podía creerlo, un chico que nadie conocía, había entrado en su casa, y guardó algo dentro de una de las losetas de su propio salón.
Cuando el chico salió, ella se dirigió hacia allí; entonces apareció su niñera con una vela enorme. Ella decía que también había visto lo que sucedió, y quería saber lo que escondió en la loseta ese chico. Levantaron esa loseta, y que raro, ¿Dónde estaban esas cosas brillantes y relucientes que había dejado allí el chico?, porque, allí, no había nada.
Decidieron que no dirían nada a nadie, todas las noches se acercarían y con la ayuda de la luz de la vela ver al chico y luego levantarían la loseta, Todas las noches el chico aparecía y hacía lo mismo, pero luego no había nada. Una noche Clara, se acercó al chico para pregúntale, pero salió corriendo, como si viese a Clara como si fuera un fantasma o algo así. Clara y la niñera corrieron detrás del chico, el niño tropezó y se le calló un pañuelo, con algo dentro que brillaba con fuerzas. Clara se detuvo, dejó que el chico se levantara y se fuese, ella pensó dirigiéndose hacía el pañuelo, al agacharse, sabía que aquello era lo que cada noche guardaba en ese agujero, y que luego desaparecería sin dejar rastro. Pero el chico no pareció darse cuenta de que se le había caído. Clara no dudó en coger aquello, pero, tuvo una extraña sensación, al cogerlo, era como miedo, pero un miedo que nunca había sentido, un miedo diferente. Clara deshizo en nudo del pañuelo y miró lo que tenía dentro, ¡Eran monedas de oro! no se lo podía creer. Así pues se metió en el agujero de la loseta con las monedas en la mano, y pudo observar que había un montón más de las mismas, pero ¿Cómo es que antes no se veían? Todas las noches iban haber si descubrían esa pregunta.
Una noche en medio de su labor la vela comenzó a parpadear haciendo amagos de apagarse, la niñera le dijo a Clara que saliera del hueco, ya que la vela se iba a apagar. Clara le hizo caso y abandonó el escondrijo, pero en el último momento una moneda cayó del bolsillo al hueco y, en un acto de avaricia y sin pensárselo siquiera, Clara se metió de nuevo en el hueco, para cogerla. La niñera intentó agarrarla pero no pudo, mientras le gritaba que por favor saliera de allí y dejara la moneda, pero en medio de ese griterío la vela terminó de apagarse. En el momento justo en que el último rayo de luz salió de la vela la loseta se cerró ante los ojos de la criada dejando a Clara dentro. La niñera intentó sacarla de allí pero por más que intentó no pudo, la niña gritaba “por favor…socorro…sacadme de aquí…”.
La niñera decidió no decir nada a nadie, los padres dieron a Clara por desaparecida y el tema se fue olvidando con el tiempo. Pero aún en la actualidad dentro de esa casa se siguen oyendo por las noches los gritos de auxilio de la niña que repiten noche tras noche en el salón \"Por favor...socorro...sacadme de aquí...\". Incluso la policía ha acudido multitud de veces ante la llamada de los vecinos que oían voces pidiendo ayuda, pero al llegar al viejo caserón lo único que siempre encontraban era una vela vieja y consumida puesta justo en el centro de una loseta...
En una casa de afueras de la ciudad, vivía un matrimonio, un matrimonio con una hija, llamada Clara. También vivían con varias sirvientas y una niñera a disposición de Clara.
Una noche de tormenta, que Clara no podía dormir, de los fuertes ruidos de los truenos. Y tras varias vueltas en la cama, Clara decidió levantarse a por un vaso de agua. Se levantó de la cama, y comenzó a caminar hacia la puerta. Salió al pasillo y caminó por las escaleras. Clara llevaba una pequeña vela, que se iba apagando sola. Cuando llego a la cocina, la tormenta comenzó a empeorar, salió de la cocina, y justo cuando cerró la puerta la tormenta se paró de repente, no, no se paro, seguía lloviendo y cayendo rayos, pero no se escuchaba nada, ni siquiera las gotas de la lluvia caer al tejado.
Clara caminaba hacia las escaleras, mirando hacía la ventana sorprendida, cuando llegó comenzó a subirlas, solo se escuchaban sus propios pasos. De repente escuchó unos ruidos en el salón, ella se paró, era como si fuera alguna de las sirvientas buscando sus gafas en la oscuridad. Al principio no le hizo mucho caso, pero al seguir escuchando esos ruidos, decidió bajar los peldaños que había subido y se asomó a la puerta del salón, descubrió que no era una sirvienta, era a un chico, un chico extraño y de expresión triste, el chico levantó una de las losetas del salón, y Clara pudo observar un gran agujero debajo de esa loseta, pudo observar como ese chico metió algo dentro, algo que brillaba y relucía. Clara no podía creerlo, un chico que nadie conocía, había entrado en su casa, y guardó algo dentro de una de las losetas de su propio salón.
Cuando el chico salió, ella se dirigió hacia allí; entonces apareció su niñera con una vela enorme. Ella decía que también había visto lo que sucedió, y quería saber lo que escondió en la loseta ese chico. Levantaron esa loseta, y que raro, ¿Dónde estaban esas cosas brillantes y relucientes que había dejado allí el chico?, porque, allí, no había nada.
Decidieron que no dirían nada a nadie, todas las noches se acercarían y con la ayuda de la luz de la vela ver al chico y luego levantarían la loseta, Todas las noches el chico aparecía y hacía lo mismo, pero luego no había nada. Una noche Clara, se acercó al chico para pregúntale, pero salió corriendo, como si viese a Clara como si fuera un fantasma o algo así. Clara y la niñera corrieron detrás del chico, el niño tropezó y se le calló un pañuelo, con algo dentro que brillaba con fuerzas. Clara se detuvo, dejó que el chico se levantara y se fuese, ella pensó dirigiéndose hacía el pañuelo, al agacharse, sabía que aquello era lo que cada noche guardaba en ese agujero, y que luego desaparecería sin dejar rastro. Pero el chico no pareció darse cuenta de que se le había caído. Clara no dudó en coger aquello, pero, tuvo una extraña sensación, al cogerlo, era como miedo, pero un miedo que nunca había sentido, un miedo diferente. Clara deshizo en nudo del pañuelo y miró lo que tenía dentro, ¡Eran monedas de oro! no se lo podía creer. Así pues se metió en el agujero de la loseta con las monedas en la mano, y pudo observar que había un montón más de las mismas, pero ¿Cómo es que antes no se veían? Todas las noches iban haber si descubrían esa pregunta.
Una noche en medio de su labor la vela comenzó a parpadear haciendo amagos de apagarse, la niñera le dijo a Clara que saliera del hueco, ya que la vela se iba a apagar. Clara le hizo caso y abandonó el escondrijo, pero en el último momento una moneda cayó del bolsillo al hueco y, en un acto de avaricia y sin pensárselo siquiera, Clara se metió de nuevo en el hueco, para cogerla. La niñera intentó agarrarla pero no pudo, mientras le gritaba que por favor saliera de allí y dejara la moneda, pero en medio de ese griterío la vela terminó de apagarse. En el momento justo en que el último rayo de luz salió de la vela la loseta se cerró ante los ojos de la criada dejando a Clara dentro. La niñera intentó sacarla de allí pero por más que intentó no pudo, la niña gritaba “por favor…socorro…sacadme de aquí…”.
La niñera decidió no decir nada a nadie, los padres dieron a Clara por desaparecida y el tema se fue olvidando con el tiempo. Pero aún en la actualidad dentro de esa casa se siguen oyendo por las noches los gritos de auxilio de la niña que repiten noche tras noche en el salón \"Por favor...socorro...sacadme de aquí...\". Incluso la policía ha acudido multitud de veces ante la llamada de los vecinos que oían voces pidiendo ayuda, pero al llegar al viejo caserón lo único que siempre encontraban era una vela vieja y consumida puesta justo en el centro de una loseta...
